La ley electoral y la estrategia política

Por estos días se están terminando de definir muchas estrategias y movimientos en los distintos espacios políticos de la Argentina.  Los políticos, pero sobretodo sus estrategas y asesores, discuten y debaten permanentemente los posibles escenarios de lo que será una elección sin precedentes.  Hasta el último detalle es tomado en cuenta antes de dar el más mínimo paso y cada gesto y palabra es medida milimétricamente.

La estrategia de una campaña política es algo difícil de diseñar, y aún más difícil de realizar.  Son tantas las variables que deben ser analizadas y los recursos siempre limitados, que los cursos de acción deben ser cuidadosamente planificados y friamente ejecutados.  A menudo, la estrategia es resultado de un largo proceso holístico y es sometida a constantes modificaciones para adaptarla a las circunstancias siempre cambiantes.

Sin embargo, hay un elemento que pareciera ser que los estrategas y políticos no están toman en cuenta a la hora del diseño de sus estrategias.  Las reglas del juego han cambiado, literalmente.  La nueva ley electoral supone un conjunto de reglas y procedimientos distintos a los aplicados para anteriores elecciones.  Es tanta la volatilidad e incertidumbre en las que se toman decisiones y se ejecutan las acciones políticas que no tomar en cuenta éste cambio de reglas supondría un error mayúsculo.

En gran parte, esto se debe al desconocimiento y a la falta de profesionalismo de las estructuras políticas y partidarias de la Argentina, que pierden más tiempo mirando lo que el otro hace o deja de hacer y en reuniones inconducentes que intentando ver cúal es la mejor manera de captar al electorado y desarrollar todas las herramientas que lo vuelven más competitivo.  La política en la Argentina es narcisista, y esto no es nuevo.

Se suele decir que la Democracia es un juego de reglas ciertas y resultados inciertos.  En Argentina esto no se cumple.  Si bien es verdad que existe un nuevo conjunto de normas que rigen el proceso electivo, lejos están de poder ser consideradas “reglas ciertas” a la hora de aplicarlas ya que debido a la falta de reglemantación y experiencias previas, hay un amplio margen para la interpretación.

De todas formas, el calendario electoral pondrá las cosas en su sitio y todos las estrategias deberán ir definiéndose a medida que comiencen a cumplirse los plazos que la nueva ley electoral impone.  De seguro los estrategas y los candidatos comenzarán a tomarse más en serio el hecho de que las reglas para la competencia han cambiado, y que su importancia es tal que terminarán por romper con cualquier estrategia que no las haya tomado en cuenta.


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Un comentario en “La ley electoral y la estrategia política

  1. “En gran parte, esto se debe al desconocimiento y a la falta de profesionalismo de las estructuras políticas y partidarias de la Argentina, que pierden más tiempo mirando lo que el otro hace o deja de hacer y en reuniones inconducentes que intentando ver cúal es la mejor manera de captar al electorado y desarrollar todas las herramientas que lo vuelven más competitivo. La política en la Argentina es narcisista, y esto no es nuevo.”

    Brillante!

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