La democracia de la opinión pública

Foto:enciclopedia.com.pt

Por Juan Manuel Camino Sorbera

La democracia de la opinión pública estaría caracterizada por la importancia de las encuestas para los políticos y el poder de los medios de comunicación.

Alain Minc considera que los políticos son “esclavos de las cifras, sólo viven a la espera del sondeo siguiente, preguntándose durante todo el día cómo subir puntos, cómo mantener su nivel o cómo consolidar sus cuotas de popularidad (…)”.

Resulta paradójico que Minc haya terminado siendo expulsado por la Sociedad de redactores de Le Monde, debido a la utilización que hacía del periódico en beneficio de su trabajo como asesor financiero y como amigo de Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia .

La idea es que las encuestas son expresión de la opinión pública, y que los medios de comunicación juegan un importante papel en su construcción, es decir, estan en condiciones de determinar lo que piensa la gente, anulando su capacidad para formarse un criterio propio sobre la cosa pública.

Además, también deciden en qué tiene que pensar la gente, imponen los temas a considerar, en suma, establecen agenda. Es tomando en cuenta estas supuestas potencialidades de los medios, que los políticos los eligen como lugar de construcción de su imagen para el público: la comunicación de los representantes con los representados está mediatizada.

Democracia mediatizada

La mediatización de la sociedad, y de la política en particular, no es un fenómeno nuevo. Ya en 1985 Eliseo Verón señalaba que “una sociedad en vías de mediatización es aquella donde el funcionamiento de las instituciones, de las prácticas, de los conflictos, de la cultura, comienza a estructurarse en relación directa con la existencia de los medios”.

A nivel mundial se considera al debate de 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy, por la presidencia de Estados Unidos, como el comienzo de la decisiva influencia de los medios en la política, si bien Dwight Eisenhower fue el primer candidato presidencial que se valió de una agencia de publicidad para su campaña televisiva en 1952.

En Argentina, Hugo Quiroga sitúa el comienzo del proceso de mediatización de la política en la campaña electoral de 1989, “cuando la televisión se convierte en un factor directo de la política”.

Opinión pública

Para Giovanni Sartori la opinión pública se define por una doble característica: por un lado, “es el conjunto de opiniones que se encuentra en el público o en los públicos”; por otro lado, “implica la res publica, la cosa pública, es decir, argumentos de naturaleza pública: los intereses generales, el bien común, los problemas colectivos”.

La opinión pública tiene para Quiroga “una clara función fiscalizadora” . Se manifiesta a favor o en contra de la acción gubernamental; juzga las medidas, los programas y las políticas que adopta. Ahora bien, ese juicio llega a los políticos a través de encuestas, reducido a meros números y porcentajes que indicarían lo que piensa la gente.

Por supuesto que las respuestas a las encuestas no son expresión de lo que piensa la gente. Sartori ofrece una serie de características que en general tiene la respuesta a un sondeo: “a) débil (no expresa opiniones intensas, es decir, sentidas profundamente); b) volátil (puede cambiar en pocos días); c) inventada en ese momento para decir algo (si se responde ‘no sé’ se puede quedar mal ante los demás); y sobre todo d) produce un efecto reflectante, un rebote de lo que sostienen los medios de comunicación”.

Además del inconveniente de las respuetas de los encuestados, está la posibilidad de interpretación incorrecta de los datos, sea intencional o accidental. Gustavo Martinez Pandiani señala una “tendencia a realizar deducciones falaces en base a datos válidos o a llegar a conclusiones lógicas a partir de información incorrecta”. Más alla de la validez de las opiniones, existe el riesgo del error metodológico y de la interpretación malintencionada.

Democracia de las encuestas

Es interesante el análisis que hace Annie Collovald de la última campaña electoral en Francia, señalando que los políticos “están persuadidos de que una campaña electoral debe movilizar en primer lugar a los analistas y no a los electores, ya que su opinión es menos importante que la de aquellos que la configuran”.

El principal ‘terreno’ sobre el que deben trabajar es un ‘terreno de papel’: salir en portada, superar en las encuestas al contrincante más próximo. Al vivir esta continua ‘carrera de caballos’ como una proeza personal, ven en las encuestas de opinión victorias electorales, y en la elección una encuesta tamaño natural”.

Los políticos no sólo se comunican con los ciudadanos a través de la puesta en escena que llevan a cabo en los medios, sino que además deciden tomar contacto con las ideas y opiniones de las personas a través de las encuestas, con todos los riesgos de deformación de la comunicación que conlleva.

¿Participación política?

Es importante pensar las encuestas no sólo desde la significación que tienen para los políticos, sino también desde el impacto sobre la idea de participación política. Si las encuestas expresan opinión pública y al mismo tiempo contribuyen a su construcción (como se ha visto que ocurre con los medios), lo hacen a partir de la suma de respuestas individuales que dejan de lado el debate de ideas y la confrontación de argumentos, para dar importancia a la opinión de la mayoría representada por el porcentaje más alto.

Para Minc los sondeos “exigen menos sacrificios que la vieja militancia; ocupan menos tiempo que las manifestaciones; suponen menos renuncias personales que la participación en la vida pública y se corresponden admirablemente con los criterios de una sociedad hedonista e individualista”.

La paradoja es que los medios de comunicación, en especial la televisión, construyen la opinión pública, pero al mismo tiempo aparecen como el lugar donde se expresa esa opinión, que supuestamente es del público y habla de la cosa pública. Como señala Sartori ,“la televisión se exhibe como portavoz de una opinión pública que en realidad es el eco de regreso de la propia voz” .

Las encuentas serían entonces una expresión del poder de los medios de comunicación sobre el pueblo, que afectan la toma de decisiones en virtud de “opiniones débiles, deformadas, manipuladas, e incluso desinformadas”.

Publicado en Suite101.net

Foto: enciclopedia.com.pt
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s