LA PREPARACIÓN ES LA MITAD DE LA BATALLA

Foto:elblogdecatulo.blogspot.com

Nunca, desde el retorno de la democracia, se vio a la oposición tan desorientada frente a un proceso electoral como, en los últimos meses, lo han demostrado los movimientos y declaraciones de sus referentes.  La confusión es mala asesora, sobre todo cuando el tiempo apremia.

En gran parte, esta situación es virtud del oficialismo, que supo recomponerse luego de la dura derrota electoral del 2009, elección que ellos mismos catalogaban como un plesbicito de su gestión.  Pero, mucho más cierto aún, es que fueron las propias impericias y torpezas de la oposición las que resultaron en un debilitamiento de la imágen e intención de voto de los partidos y candidatos que otrora habían resultado victoriosos.

Es evidente que, a partir del fallecimiento de Néstor Kirchner en octubre de 2010, el escenario político nacional se vió profundamente modificado y que la Presidente Cristina Fernández se reencontró con el afecto de la gente y fue acompañada y arropada por sectores que tan sólo meses antes le habían dado la espalda al kirchnerismo con su voto.  Lo cierto es que los números de su golpeada figura ya habían comenzado mucho antes a revertirse y su imágen positiva se recuperaba lenta pero sostenidamente incluso antes de la desaparición del ex-presidente.

Tan solo horas después de su derrota electoral en 2009, el kirchnerismo ya había comenzado a diseñar su recuperación y la construcción de las nuevas condiciones que le permitirían conservar el poder y, de ésta manera, continuar con la profundización del “modelo”.  Una de estas decisiones tenía que ver con un cambio en las reglas de juego: la reforma de la Ley Electoral.

La nueva ley electoral, pomposamente llamada “Ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral” aprobada en diciembre de 2009 y finalmente reglamentada en abril de 2011, supuso un conjunto de nuevas normas y procedimientos para la conformación de las listas, la selección de los candidatos, los tiempos electorales e incluso las posibilidades de publicidad para una campaña.

En un principio, la reforma electoral daría fin al sistema de colectoras y listas espejo que desvirtuaban completamente la elección pero, en su reglamentación, se creó la figura de la “adhesión”, permitiendo la posibilidad de que una agrupación política adhiera a otra sin competir entre ellos previamente en la Primaria.  De esa forma, cada agrupación tendría su propia competencia interna para luego apoyar, o “adherir”, a las categorias superiores de la otra en la elección general.

Así y todo, la oposición desconfiaba de la aplicación de dicha reforma y no le prestó mayor atención hasta hace unos meses cuando tanto la Justicia como el Poder Ejecutivo comenzaron con los preparativos para la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) dando claras señales de que su aplicación era una realidad insalvable.

Los dirigentes de la oposición descuidaron los preparativos para un proceso electoral que demanda mucha movilización de los partidos políticos.  En lugar de trabajar fuertemente hacia adentro de su propia estructura, tomando nota de las necesidades que la nueva ley plantea, ordenando su andamiaje burocrático y territorial, tomando las nuevas disposiciones como requisitos básicos para la competencia electoral; se mostraron inmóviles, expectantes, a la espera de que el gigante derrotado cayera a sus pies.  Esto, por supuesto, jamás sucedió, sino todo lo contrario.

Es sabido que la victoria favorece a aquellos que se preparan, en la planificación reside gran parte del éxito de cualquier emprendimiento y las elecciones presidenciales de 2011 encuentran a la oposición en medio de una improvisación total y evidente.  Partidos históricos, y emblemas de la organización, como pueden ser la Unión Cívica Rádical o referentes políticos de comprobada experiencia e igual picardía como Eduardo Duhalde o Elisa Carrió se encuentran hoy corriendo contra el reloj con los preparativos en medio de tensas y mezquinas negociaciones políticas.

El 14 de agosto es la fecha fijada para las elecciones PASO, allí el electorado encontrará la más variada oferta política y decidirá quiénes podrán ser candidatos a ocupar cargos de gobierno y legislativos en la elección general del 23 de octubre.  Pero en ésta ocasión, no alcanzará simplemente con presentar listas y realizar campañas comunicacionales, sino que también será necesario trabajar fuertemente de cara al electorado, consiguiendo avales para las listas que compitan en la primaria y tratando de capturar los votos que les permitan a los candidatos superar la interna para acceder a la general.

Las elecciones de 2011 serán inéditas por lo novedoso de su sistema y sentarán las bases para la reconstrucción de los partidos políticos, tratando de poner orden en un país donde siempre ganan los que apuestan al caos y la confusión.

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