Los enemigos de un internet más abierto

foto: free-press-release.com

Bill Thompson BBC Tecnología

El ser humano vive en una época dominada por los equipos electrónicos, en el que muchos aspectos de la vida se moldean -para bien o para mal- a la capacidad de máquinas que dependen del flujo y la detección de pequeñas corrientes eléctricas y en el abrir y cerrar de interruptores de silicona.

La mayoría de estos interruptores y circuitos se encuentran, hoy en día, en las computadoras, si bien no podemos olvidarnos que fue la radio el primer objeto de tecnología electrónica de alcance masivo.

Las cosas que pueden hacer estas tecnologías son impresionantes, y su funcionalidad ha transformado la vida de todos nosotros, no sólo para gente como yo que me puedo “conectar” fácilmente, sino también para aquellos que viven en pobreza y no tienen acceso a un teléfono o una computadora, o no comparten información en internet.

Pero la tecnología no existe en un vacío, y el incremento en el uso de potentes aparatos digitales que se conectan por sistemas cada vez más rápidos nos hace preguntarnos sobre las diferentes formas en que se puede utilizar la tecnología en beneficio de la sociedad.

Es aquí donde términos como “claridad, franqueza, sinceridad” aparecen en el centro del debate.

Definiendo “abierto”

Creo que si queremos a una sociedad más abierta en base a unos principios de igualdad de oportunidades, justicia social y libertad de expresión, necesitamos construirla sobre tecnologías que también sean “abiertas”, siendo el único camino el de impulsar a diferentes culturas en la red para que permitan que todas las voces puedan ser escuchadas.

Pero si incluso están de acuerdo con mi posición, definir lo que uno entiende por “abierto” está muy lejos de ser algo sencillo.

¿Significa que el internet debería seguir el principio en el que cada computadora pueda intercambiar información con otra computadora y que la red no límite los datos intercambiados?

¿Significa que las computadoras pueden utilizar cualquier programa que ha sido diseñado para ellas, en lugar de tener que ser vetados y autorizados por compañías?

¿Significa que se pueden usar programas gratis, intercambiarlos y distribuirlos por cada persona sin necesidad de algún pago o permiso?

Para mi todas entran dentro del término abierto, pero es posible que ustedes tengan una visión muy distinta.

Incluso podrían pensar que no hay nada positivo en ser “abiertos”, que genera sus propios riesgos.

 

Cambiando la realidad

La información digital es muy difícil de controlar en un mundo abierto, porque llega en una forma en la que permite ser manipulada por las personas que sirven de recipiente.

Cuando escuchas la radio o grabas un programa de televisión siempre existe la posibilidad de volver a escucharlo o verlo otra vez. Tal vez puedas seleccionar qué partes son las que quieren volver a ver, pero transformar la forma en la que está guardado el material es complejo y en muchas ocasiones imposible.

Es posible que un programa de radio sea descargado en un programa de edición para que el usuario extraiga las partes que más le gustan. Para aquellos que se encargan en limitar la capacidad de las personas de copiar las canciones o modificar las imágenes de video resulta sumamente difícil entender el concepto de “transparencia” que yo describo.

Pero también resulta difícil para aquellos que buscan controlar el libre flujo de información por razones que no son sólo comerciales, como los doctores que prefieren guardar el historial médico de las personas o las compañías con los correos electrónicos de sus trabajadores.

En muchos aspectos, internet sigue siendo vasto, sin regulaciones, un experimento global y “abierto”, lo que le está produciendo consecuencias significativas.

Consecuencias que no se anticiparon con la adaptación de tecnologías que han sido desarrolladas asumiendo una “amplitud” y sin preocuparse de su impacto.

No podemos simplemente tumbar las paredes para permitir el flujo de información y esperar que no hayan consecuencias, por lo que si bien sigo creyendo en los beneficios si hacemos las redes son lo más abiertas posibles, estoy consciente de que esa “apertura” genera un precio que hay que pagar.

Y por supuesto que también podemos decidir hacer las cosas diferente.

Hace una década, Lawrence Lessig resaltó, en el “Código y otras leyes del Ciberespacio”, que el código es Ley.

Eso significa que nosotros podemos cambiar las reglas de internet tan fácil como cambiamos los códigos.

Sólo porque tenemos una red sumamente abierta, no hay razones para creer que ya existe un camino preestablecido hacia una mejora constante al tiempo que surgen nuevos avances en la tecnología digital en el mundo.

En cada una de las etapas se puede optar por diferentes posibilidades y es muy difícil predecir cuál será el resultado.

Sabemos que también puede ser regulado, controlado y limitado como ha sucedido en China y Libia, donde el acceso a voces disidentes se han podido restringir.

Entonces podemos decidir si preferimos una red que aparentemente es más segura, pero que al mismo tiempo impulsa una sociedad más cerrada.

 

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