Argentina: 300 empleados públicos contratados al día… y ahora están descontentos

Veronica Smink  BBC Mundo, Buenos Aires

“Huelga docente en Buenos Aires”. “Paro de policías en Santa Cruz”. “Cortes de ruta por marchas gremiales”. Estos son sólo algunos de los titulares que inundan la prensa en Argentina, donde se están multiplicando las protestas de trabajadores estatales que reclaman el pago de sus salarios.

Muchos de ellos exigen cobrar su “medio aguinaldo”, el pago especial que se entrega a mitad de año a los trabajadores en Argentina, y que equivale al 50% de un sueldo mensual. Y es que al menos 10 de las 23 provincias argentinas anunciaron que tienen problemas para pagar sueldos y aguinaldos, y buscan acordar planes de pago que hasta ahora no han logrado satisfacer a los trabajadores. Las dificultades tienen que ver en parte con una caída en los fondos que las provincias reciben del Estado nacional y revelan una crisis fiscal que ahonda un panorama económico ya de por sí adverso. Pero las crecientes protestas en las calles también ponen sobre el tapete otro problema de fondo: el excesivo crecimiento del empleo público en Argentina.

Según un informe de la Fundación de Investigaciones Económicas de Latinoamérica (FIEL), desde la llegada del kirchnerismo en 2003 el sector público sumó un poco menos de un millón de nuevos trabajadores, es decir: casi 300 por día. Mientras que en mayo de 2003, cuando asumió Néstor Kirchner (2003-2007), había 2,21 millones de empleados estatales, a finales de 2011, bajo la gestión de su esposa Cristina Fernández de Kirchner, esa cifra había ascendido a 3,13 millones.

Eso significa que en ocho años el empleo público aumentó en un 43%. En comparación, según FIEL, el empleo privado aumentó menos de la mitad: 21%.

Contra el desempleo

Según la economista Nuria Susmel, quien realizó el estudio, el crecimiento del empleo público fue un factor determinante para reducir la desocupación, uno de los problemas que más afectó a Argentina tras la debacle económica de 2001.

“Entre 2003 y 2011, el número de desempleados se redujo en casi dos millones, de los cuales un 45% es explicado por la creación de empleo en el sector público”, sostuvo.  Con esta fórmula, el gobierno logró bajar la tasa de desocupación del 17,8% (en mayo de 2003) al 7,1% actual, según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). El éxito en reducir el desempleo es considerado por muchos como el mayor mérito económico del kirchnerismo, según pudo recoger BBC Mundo en las calles de Buenos Aires. Varios comerciantes resaltaron que preferían las altas tasas de inflación actuales (mayores al 20%, una de las más altas del mundo), a una nueva caída en el empleo.

Sin embargo, algunos expertos advierten que la creación de empleo a través del sector público es una solución a corto plazo, que a la larga puede generar más problemas de los que soluciona, como está empezando a evidenciarse en estos días.

“Era comprensible generar empleo a través del sector público cuando había que salir de la crisis. Pero se mantuvo esa política aún cuando la economía estaba totalmente recuperada”, le dijo a BBC Mundo Daniel Sticco, director del Instituto de Estudios Laborales y Sociales (Idelas) de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (Uces).

Según un informe de Idelas, a partir de 2007, cuando la economía argentina ya estaba creciendo a niveles cercanos al 9% -uno de los más altos de la región- el ritmo de creación de empleo público se mantuvo.

Entre 2007 y 2011 creció 24,7%, mientras que en el sector privado el crecimiento fue menos de la mitad: 11,4%.

Sticco atribuye ese fenómeno a la falta de incentivos y de previsibilidad económica para impulsar a las empresas a invertir en personal, lo que obligó al Estado a tener que seguir siendo el principal motor del empleo.

El sector privado tiene, además, otra dificultad para atraer personal: en promedio los trabajadores estatales ganan casi un 10% más que sus contrapartes privados, y trabajan menos horas. Algo contra lo que es difícil competir.

“Desempleo encubierto”

Economistas como Sticco consideran que la creación de empleo a través del sector público es como una forma de “desempleo encubierto”, porque utiliza recursos del Estado –que podrían estar destinados a otros fines- para hacer frente a esta problemática.

La consecuencia es un aumento del gasto público: en la actualidad casi el 40% de lo que paga el Estado está destinado a remuneraciones y jubilaciones.

“El problema es que se trata de un gasto inflexible y en épocas de desaceleración económica, como la que se vive ahora, el Estado no tiene margen para realizar ajustes”, opinó el experto.

Se estima que actualmente cerca del 18,5% de la fuerza laboral argentina trabaja para el Estado en sus tres niveles: nacional, provincial y municipal. No es una cifra inusualmente alta para este país: a finales de los años ’80, el 23% de los trabajadores eran estatales.

Sin embargo, en esa época los servicios públicos estaban en manos del Estado, algo que cambió con las privatizaciones de los años ’90. En la actualidad, a pesar de que el gobierno reestatizó empresas como Aerolíneas Argentina y la petrolera YPF, la mayoría de los servicios siguen siendo privados.

Un problema provincial

A pesar de que el aumento drástico del empleo público se dio durante el kirchnerismo no se les puede atribuir principalmente a la presidenta y a Néstor Kirchner este fenómeno.

El Estado nacional fue el que menos sumó trabajadores desde 2003: creció un 19%. Los municipios se ampliaron en un 25%. Pero el mayor aumento de la plantilla estatal se dio a nivel provincial, con casi un 56%, algo que muchos atribuyen al caudillismo y al clientelismo político.

Ese crecimiento desmedido explica por qué ahora los gobernadores son el foco de las protestas de los estatales.

Más del 50% de las erogaciones de las provincias están destinadas al pago de salarios en el sector público, aunque en algunas esa cifra asciende al 70% o más.

La situación es particularmente grave en provincias como la patagónica Santa Cruz –escenario de fuertes protestas- donde uno de cada seis habitantes trabaja para el Estado.

Las huelgas por los problemas para pagar sueldos estatales están dejando sin protección policial a miles de ciudadanos santacruceños y sin escuela a millones de niños bonaerenses, que incluso no saben si podrán retornar a las aulas tras el receso invernal de los próximos días.

Las huelgas generadas por los problemas para pagar sueldos estatales están causando problemas en varias partes del país, dejando, por ejemplo, sin protección policial a decenas de miles de ciudadanos santacruceños y sin escuela a millones de niños bonaerenses, que incluso no saben si podrán retornar a las aulas a su regreso del receso invernal.

Si la situación se mantiene, se prevé que las protestas se sigan extendiendo.

Algunos advierten que esto es apenas la punta de un iceberg: el sociólogo Heriberto Muraro le dijo a BBC Mundo que los gremios estatales han ganado mucha fuerza en los últimos años y muy pronto desplazarán a los camioneros (liderados por Hugo Moyano) como el sindicato más poderoso de Argentina.

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