Zahra, la candidata virtual que se presenta a las elecciones de Irán

Zahra presidenteZahra no existe, pero se ha convertido en un símbolo de esperanza para millones de iraníes que se oponen al régimen actual y aspiran a un cambio democrático en Irán. Es un personaje de cómic que, aunque sea virtualmente, se presenta a las elecciones presidenciales de Irán del próximo 14 de junio.

Zhara es una maestra de 53 años que busca a su hijo, desaparecido durante la brutal represión contra el pueblo que, en junio de 2009, salió a la calle para protestar por el supuesto pucherazo electoral que mantuvo en la presidencia del país a Mahmoud Ahmadinejad. Es la protagonista de la novela gráfica El paraíso de Zahra (Norma) que fue creada por dos iraníes exiliados en EE.UU. basándose en retazos verídicos de decenas de historias contadas por los familiares y allegados de aquellas personas, la mayoría estudiantes que “desaparecieron” en la cárcel de Evin tras ser detenidos por los guardias de la revolución durante las manifestaciones donde cientos de miles de iraníes reclamaron transparencia en el proceso electoral.

El personaje se convirtió en una celebridad y ahora, tras la reciente prohibición, decretada por el régimen, de que las mujeres se presenten al cargo de presidente, es el símbolo para muchos iraníes. En su programa electoral, que puede leerse en su página web (que la censura iraní mantiene bloqueada) se pide la abolición de la pena de muerte, la liberación de los prisioneros políticos y la igualdad entre hombres y mujeres. Aún así su mensaje llega diariamente a miles de Iraníes en forma de correos electrónicos.

Zahra también ha recibido el apoyo de varias ONGs, pero ni ella ninguna otra mujer (ficticia o real) podrá presentarse a las elecciones de Irán del próximo 14 de junio, ya que el Consejo de Guardianes de la Revolución, que controla la vida política, sólo ha aceptado ocho de las 686 inscripciones presentadas, cinco conservadoras cercanas al líder supremo, el ayatolá Ali Jameini, dos considerados reformistas moderados y un independiente.

Sin embargo el gobierno Iraní no puede controlar a Zahra, porque no es humana, es mucho mejor, es un símbolo de esperanza y de que las cosas pueden ser de otra forma.

Uno de sus creadores, Amir Soltani (actualmente exiliado en EE.UU), describía así la creación de Zahra: “Al principio, nuestra idea era contar la historia de una madre iraní real cuyo hijo fue asesinado tras las elecciones fraudulentas de 2009, y que se hizo bastante famosa gracias a vídeos de Youtube colgados en la Red, asegura Khalil. Pero en lugar de eso decidimos escribir una historia basada libremente en esta historia real, a fin de evitar exponer más a esta madre a la ira del régimen iraní”.

Con todos esos microrrelatos y la inspiración de los vídeos y fotos que los manifestantes colgaron en las redes sociales, los autores tejieron, en El paraíso de Zahra, la impactante historia de una viuda y su hijo mayor que durante días se dedican a buscar en la maraña de un corrupto y burocratizado Teherán el paradero del benjamín de la familia, Mhedi, un chico de 19 años, a punto de entrar en la universidad.

SE PUBLICÓ POR ENTREGAS EN INTERNET
Narrado como si fuera el blog del hermano mayor, la novela se gestó para ser publicada “on line”, por entregas, y llegó a traducirse a trece idiomas -entre otros el farsi, el árabe, el inglés o el español. Sus autores firmaron con seudónimo por temor a represalias contra ellos mismos o algunos de sus familiares que viven en países islámicos.

Amir, un activista en favor de los derechos humanos de origen iraní -país que abandonó con su familia tras la caída del Sha en 1979-, escribió el guion que recuerda mucho al Missing, de Costa-Gavras, y que escarba en el sistema represivo de Irán, que para él ya no es “ni una república, ni islámica”, como se autodefine el régimen.

Por su parte, Khalil -el dibujante y también guionista de la historia- asegura que los manifestantes de junio de 2009 actuaron como periodistas con sus relatos en blogs y vídeos: “Ellos son los verdaderos autores de la historia, el pueblo de Irán que fue valiente contra la tiranía”.

Aunque novela al fin y al cabo, El paraíso de Zhara -nombre del principal cementerio de Teherán- es, según sus autores, una crónica sobre la sociedad de un régimen teocrático en manos del Consejo de Guardianes que controla Alí Jameini, que respaldó a Ahmadinejad tras las elecciones en detrimento del reformista Mousavi, y que llevó a millones de personas a salir a la calle a preguntar “¿Dónde está mi voto?”.

“El cementerio es también una metáfora de Irán como cadáver y el Islam como ataúd, asegura Amir. Nuestro sueño es que un día ese cementerio liberará su dominio sobre el pueblo iraní para que la vida pueda escapar de la muerte, la luz de las tinieblas, y la verdad de las mentiras que rodean Irán. Irán siempre ha sido, y siempre será, una tierra de amor, vida, luz y risa, y ese Irán es el que celebra El paraíso de Zahra”.

En la línea del superventas Persépolis(Norma), de Marjane Satrapi, uno de los aspectos que más sorprende al lector es precisamente la modernidad de los jóvenes iraníes con las mismas aficiones que sus coetáneos occidentales -el desaparecido Madhi lleva al cuello una cadena dedicada a Zidane- y con acceso a las tecnologías de última generación.

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